lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Quién es esta extraña con la que estoy saliendo?

Cuando empiezas una relación todo es maravilloso. Estás con la persona ideal, con la que encajas a la perfección, que comparte tus gustos, tus aficiones, tu forma de pensar... solo que a veces descubres que no es así. A veces descubres, con el paso del tiempo, que mitad por lo que habías imaginado, mitad por lo que el/la susodicho/a había ajustado la realidad para agradarte, sales con alguien totalmente distinto a lo que te pensabas... y esto viene a ser lo que me ha pasado con la segunda temporada de 'Homeland'.
 
 "¿Pero no te gustaba el fútbol?" Carrie vuelve a la acción en el primer capítulo. "Vaya, me dijiste que las moñadas románticas no te iban para nada". Saul y Carrie descubren a Brody en el segundo. "¿¿Votas al PP??" Carrie desenmascara a Brody que es detenido e interrogado antes de mitad de temporada. "Ah, que quieres ir a la Ópera". Muere Abu Nazir. Y de pronto caes en la cuenta que no sabes quien es ese extraño con el que compartes cama.

Esta segunda temporada ha alterado de manera radical el concepto de la serie. 'Homeland' ha abandonado la sutileza que la caracterizó en la primera temporada para sustituirla por una sucesión casi adrenalínica de acontecimientos que nos hace recordar que sus creadores fueron los responsables de '24'.

La celeridad con la que la serie ha ido quemando trama en la segunda temporada me irritaba. No me sentía cómodo en ningún momento. Como en esa relación en la que con el paso de los meses vas descubriendo desagradables sorpresas, 'Homeland' ha mutado demasiado rápido y con absoluta falta de delicadeza en algo totalmente distinto a lo que en su día nos plantearon.

Poco queda de ese thriller psicológico que nos encandiló. Ni rastro de ese juego del gato y el ratón entre Carrie y Brody. Ni duda, aunque nos quieran vender que sí, sobre la verdadera identidad de éste. La temporada comenzó en Rubicón y ha acabado en El fugitivo. Esta transformación, unida a ciertas cosas que no han acabado de convencer, el ridículo final de Abu Nazir, o que directamente nunca convencieron, la absurdísima trama de Dana, ha hecho que la serie baje un escalón en esta segunda temporada.

Pese a esto sería ridículo negar que 'Homeland' sigue siendo de lo mejorcito que hay en televisión. Y siempre es loable ver como una serie tiene la audacia y ambición de explorar nuevos niveles antes de quedarse estancada, aún a riesgo de provocar el rechazo en algunos seguidores. Sin embargo no deja de apenarme comprobar que ya no es, ni volverá a ser, aquella chica que me robó el corazón hace casi dos otoños
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