martes, 28 de febrero de 2012

Un pequeño paso para The Walking Dead

Tras una primera temporada que fue casi un coitus interruptus, tan solo 6 capítulos con ese final tan abrupto, The Walking Dead pasaba revalida en este segundo año. Por ahora, a falta de 3 capítulos para su conclusión, utilizando términos ya desaparecidos en el sistema educativo, la serie progresa adecuadamente.

A The Walking Dead siempre se le ha reprochado que era lenta, que en muchos capítulos no pasaba absolutamente nada. Sus detractores echan en falta más presencia zombie y de manera más continuada. En la última entrada que escribí sobre la serie expuse mi teoría de porque ésto no era posible, o más bien no recomendable. Estamos ante un producto que a diferencia de las películas de zombies tiene proyección de alargarse durante horas. Las escaramuzas con zombies tienen su emoción pero no dan pie a un gran número de situaciones distintas, son lo que son. Incluir una o dos por capítulo solo conseguiría quemar un recurso que tiene que tener una presencia continua a lo largo de muchas horas. Imaginad que en los 16 capítulos de los que ya consta la serie hubiéramos visto 30 persecuciones con zombies ¿no estaríamos ya hartos?.

Así pues, soy de la teoría de que hay que dosificar las apariciones zombies, pero claro necesitamos otro elemento que sostenga la serie para que ésta no se convierta en un simple deambular por el desierto entre ataque y ataque no muerto. Y en esta segunda temporada se ha cocinado por fin, poco a poco, demasiado pausadamente para los más impacientes, una tensión entre personajes que se sustenta en el debate moral que según parece, no lo he leído, es una constante en el cómic ¿se pueden seguir manteniendo los valores humanos en pleno apocalipsis?

Ese debate, en principio latente, ha ido creciendo en torno a las cada vez más enfrentadas posturas de Shane y Rick. Para el primero el mundo tal y como lo conocían ya no existe y los elementos que lo regían ya no son válidos. Solo importa la supervivencia del grupo, sea cual sea el precio. Rick se resiste a abrazar esta realidad en intenta guiarse por los preceptos morales que ha seguido toda la vida. Estas posturas diferenciadas que crean una gran tensión en el grupo deben ser solo el primer paso de la vía por la que debería ir la serie.

Por ahora casi todos los personajes que se han cruzado Rick y su grupo seguían la postura aún humanizada del sheriff. Ha tenido que ser uno de los suyos el primero en mostrar la otra cara del ser humano, la que puede convertirle en situaciones extremas en el mayor de los monstruos. Shane desaparecerá, probablemente al final de esta temporada, pero la serie debe traernos otros Shanes, incluso más oscuros que el personaje interpretado por John Bertram, que en el fondo tiene una motivación "noble" como es proteger a los suyos.

Los zombies son simples depredadores hambrientos, no se les puede sacar más lecturas de las que se le sacaría a una manada de leones cazando cebras. Son los Ricks y los Shanes, "el todo vale para sobrevivir" frente al "no podemos ser peor que los zombies " los que tienen que convertirse en el factor diferencial de la serie. Este Rick vs Shane debe haber sido el primer paso para que The Waking Dead se convierta al fin en la gran serie que tiene potencial de ser.
Leer más...