martes, 22 de mayo de 2012

A House Christmas Carol

Dicen que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Algo de eso sabe el bueno del doctor House que ha pasado sus últimas horas en la pequeña pantalla lidiando con algo tan doloroso como el inevitable final de su inseparable Wilson, algo que, como no podía ser de otra manera, le ha afectado profundamente.

Y con esta trágica certeza rubricada en el capítulo 20 llegó la series finale. House se despidió definitivamente con un capítulo en el que, por primera vez en ocho años, realiza un ejercicio de auténtica introspección que lleva a esclarecer algunos de los interrogantes que llevan flotando en el aire desde el inicio de la serie.

Es habitual que la gente que tiene una experiencia cercana a la muerte cambie su modo de ver la vida de manera radical. House no tiene una experiencia cercana, se enfrenta a la muerte cara a cara atrapado en un edificio en llamas, momento en el que su subconsciente le muestra sus anhelos en forma de fantasmas del pasado que le empujan a tomar su decisión definitiva.

Su profesión, el amor o la muerte. Tres temas que han sido una constante en mayor o menor medida durante toda la serie. Tres conversaciones con tres fantasmas (Amber, Stacy y Cameron) que acaban en una aparente epifanía vital para el doctor, decidido a cambiar tras la experiencia. House parece haber vivido su particular "Cuento de Navidad" del que resurgirá como un hombre absolutamente nuevo cuando el edificio estalla. En el final más cruel posible pierde la vida cuando había decidido empezar a disfrutar de ella.

Puede que este giro haya engañado a algún curioso que se haya acercado solo a la series finale pero no ha podido hacerlo ni por un segundo con los que llevamos 8 años con nuestro querido doctor. Y es que House no puede cambiar. Si no lo ha hecho durante 8 temporadas no lo iba a hacer en la escena final de la serie.

Y es que ese "Puedo cambiar" no se refiere a un cambio de paradigma vital, como el que sufriera Ebenezer Scrooge en el famoso "Cuento de Navidad". Ya sabemos que House no es capaz de algo así. De lo que sí es capaz, por primera vez en su vida, es de tomar la decisión menos egoísta, de sacrificarse por la única persona que realmente le ha importado

Así en un final perfecto para la serie que la convierte en una especie de Buddy Movie de 8 años, House tira su vida por la borda por la única persona que le dio sentido a la misma. Y al ritmo de Enjoy Yourself se despide cabalgando al lado, no solo de su mejor amigo, sino de la otra cara de su misma moneda.

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