Recuerdo uno de los primeros SNL que vi subtitulado en Canal + Comedia, Coldplay+ John Hamm, un dúo espectacular. En el monólogo inicial Hamm, que acababa de finalizar la primera temporada de Mad Men, bromeaba sobre la reducida audiencia de su serie y el aún desconocido canal que la emitía: AMC.Pocos años después AMC se ha convertido en uno de los canales televisivos más respetados llegando a discutirle el trono de las series a la poderosísima HBO, y lo ha hecho a través de producciones de una calidad exquisita con algo en común, no ser aptas para todos los públicos.

Es el caso de Breaking Bad, que narra la historia de Walter White, un maestro de escuela al que se le diagnostica un cáncer terminal por el que decide pasarse al tráfico de anfetaminas para poder dejar resuelta la vida de su familia, compuesta por su mujer embarazada y su hijo adolescente discapacitado. Durante sus 3 temporadas la serie nos ha dejado momentos en los que es difícil no seguir el impulso de apartar la mirada de la pantalla. Violencia extrema, yonkis decrepitos, muertes, cáncer... temas difíciles de asimilar en la vida real y que rara vez solemos ver en televisión, como es, vía de escape de la vida.
Que decir de The Walking Dead. Ya sabemos lo que conllevan los zombies: cadaveres putrefactos (increíblemente logrados además) canibalismo, gore... en definitiva, sangre, mucha sangre, cosa que promete ir a más en su segunda temporada. El último estreno de la cadena no se queda atrás. The Killing nos narra el asesinato de la joven Rosie Larsen desde diferentes puntos de vista: los investigadores, los sospechosos, los implicados y la familia que lo padece. Especialmente dura es la última óptica que nos enseña a una familia que de la noche a la primera se ve derrumbada por el horrible suceso. En cada capítulo vemos escenas de esas
que ponen un nudo en la garganta, especialmente de la mano de una desgarradora Michelle Forbes que consigue hacernoslas pasar putas con su sufrimiento. Más que una serie policial The Killing es un dramón con todas las de la ley.Tres series, cada una en su estilo, no aptas para todos los públicos. Tres éxitos de público y crítica. Tres muestras de que no es necesario dirigirse a una audiencia mayoritaria para lograr productos de altísima calidad y reconocimiento. Ha nacido el AMC´s style.
