lunes, 25 de abril de 2011

Otra ficción española es posible

Hoy ha finalizado Crematorio, la miniserie de 8 capítulos producida por Canal + sobre la corrupción inmobiliaria en la costa mediterranea. Una serie excepcional (en el más estricto sentido de la palabra) que ha dejado algo bien claro: otra ficción española es posible.

Crematorio ha demostrado que se pueden hacer series españolas sin veinteañeros guapitos que muestren carne porque sí. Sin una familia feliz que sufre cómicos enredos. Sin el caca-culo-pedo-pis. Sin edulcorar la realidad. Donde los protagonistas no ocupan las portadas de la Super Pop. Donde no ganan los buenos y pierden los malos. Donde, de hecho, ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos. Donde no está impuesto el happily ever after. No necesariamente destinada a TODOS los públicos. Con diálogos creíbles, que no te hacen pensar continuamente ¿quién cojones habla así?. Sin un cansino amor imposible, nauseabundos por saturación. Sin necesidad de grandes presupuestos, excusa oída hasta la extenuación, porque un buen guión no necesita fuegos artificiales. En definitiva ficción española que no espante, que no de vergüenza ajena.

No quiero entrar mucho en la trama pero os recomiendo fervientemente Crematorio, si para variar queréis ver una serie española bien escrita, bien realizada y mejor interpretada y sobre todo por Ruben Bertomeu, uno de esos tipos que en la vida real adoramos odiar y que en Crematorio odiamos adorar, una construcción sublime de Pepe Sancho que ya queda en el imaginario como uno de los grandes personajes de la ficción española. Crematorio debería ser el Obama de las series patrias, la que inicie una nueva corriente al grito de ¡¡¡SÍ PODEMOS!!! Otra cosa es si queremos...
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jueves, 7 de abril de 2011

Requiem por Patrick "Lights" Leary

Se acabó. La primera y por desgracia única temporada de Lights Out llegó a su fin. Tras 12 magníficos capítulos War finalizó la historia de Patrick "Lights" Leary y es imposible no despedirse de él con lágrimas en los ojos. (No es recomendable seguir leyendo sin haber visto la serie completa)

Bien mirado lo que nos ha contado "Lights Out" no tiene nada de original. La historia del boxeador retirado que tiene que volver a pelear cuando las deudas afloran no lo tiene. Tampoco lo tiene la de el luchador por el que nadie daba un duro y al final con esfuerzo y sacrificio consigue vencer. Y aún menos la del deportista con problemas de salud al que los médicos piden que no continúe con su carrera pero aún así lo hace ganando el título y muriendo/quedando tocado de por vida. El argumento de la series se ha sustentado sobre estos 3 topicazos.

¿Qué ha hecho especial entonces a Lights Out? Ni más ni menos que el camino recorrido, la forma de contarlo. Viéndo la serie te olvidas de los tópicos. Desde el primer momento la historia de Lights te gana porque te la crees. Conectas con él, su vida, su familia. No ves la típica historia de un boxeador arruinado, ves a un hombre viviendo una situación asfixiante, a un hombre dispuesto a hacer lo que sea por su familia. Quizás la situación económica actual haya ayudado mucho a la serie ya que no es difícil poner en el pellejo de Lights a uno de los millones de parados que hay en España.

Si The Good Wife me deja frío porque no logro conectar con los personajes este ha sido precisamente el punto fuerte de Lights Out. La serie ha creado unos caracteres totalmente humanos con los que es imposible no empatizar, en especial con Lights, ese incansable luchador. Su retorno al boxeo ha sido tortuoso a más no poder. Ante cada problema solucionado aparecía uno aún peor hasta tal punto que llegado el capítulo final, la lucha por el título, dudabas seriamente sobre el desenlace. Lucha por el título increíblemente lograda, que se vive con una emoción comparable a la de una final de tu equipo de fútbol. No puedo olvidar la última sobrecogedora escena, amarga guinda para un pastel redondo que resume a la perfección el espíritu de la serie.

Lights Out ha demostrado que ni si quiera hace falta una historia que sea un derroche de originalidad para lograr una serie sobresaliente. Basta con hacer algo creíble, humano, que conmueva, algo probablemente más fácil de decir que de hacer. Luces fuera para una de esas series que llevaré siempre en el corazón. Requiem merecido para Patrick "Lighs" Leary.
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miércoles, 6 de abril de 2011

El procedimental no es para mí

Mi último y aún inacabado maratón seriéfilo (y ya veremos si lo acabo) ha confirmado lo que venía sospechando desde hace mucho tiempo: el procedimental no es para mí.

Y es que tras ver la primera temporada entera y el primer tercio de la segunda no he conseguido engancharme con The Good Wife. Al verla soy consciente de que es una serie entretenida, que cuenta muy bien lo que cuenta y con actuaciones más que convincentes pero no consigue engancharme. No devoro capítulos con ansiedad como me pasó por ejemplo con Breaking Bad.

Y es que lo de procedimental me echa mucho para atrás. Por muy currados que estén los casos, por muy originales y sorprendentes que sean, no logro quitarme de encima la sensación de que estoy viendo siempre lo mismo. Para más inri las subtramas serializadas, el "triángulo amoroso" o la carrera política de Peter, no es que me apasionen probablemente más por la lentitud con la que se desarrollan que por los temas en sí.

Otro punto que me falla con The Good Wife es que no consigo conectar con los personajes. Entre todas las series que sigo solo hay un procedimental, forzando 2. El primero clarísimo es House. El segundo Fringe aunque tiene más trama serializada que otros procedimentales. Ambas series me hicieron seguir en sus momentos "aquí no pasa nada" por el carisma de sus personajes. Aunque los capítulos fueran tostonazo de relleno sin ningún tipo de avance en las subtramas siempre merecían la pena por los impagables momentos que me brindaban House o Walter Bishop. En The Good Wife no me pasa algo ni parecido.

Alicia me parece una mojigata reprimida, un coñazo hablando mal y claro. Will y Diane tienen un pase pero tampoco es que sus intervenciones me hagan saltar del asiento. En cuanto a Kalinda o empieza a desfasar a partir del noveno capítulo de la segunda temporada, que es hasta donde he visto, o no veo por ninguna parte a ese personaje con el que todo el mundo chorrea. Que sí que es bisexual y una investigadora cojonuda pero a mi la cara esa de vinagre con la que va por la vida no me dice nada. Todos a kilometros de un Walter Bishop o un Gregory House desde luego. Y sin personajes que me enamoren es imposible que siga un procedimental.

Expuesto todo esto queda claro que los procedimentales no son para mí. Ya había fracasado con otros como Bones o El Mentalista y me ha vuelto a pasar con The Good Wife. A quien le gusten probablemente disfrutará mucho con la serie de la señora Florrick porque como he escrito anteriormente está muy bien hecha. A los que como a mí, no podáis con los capítulos autoconclusivos donde las tramas personales avanzan a un ritmo exasperante ni os acerquéis.
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